Saltar al contenido
Mis redes sociales: @el_mapa_que_faltaba
Cuéntame tu caso
Un acantilado sobre el mar, con un islote a lo lejos

¿Cuántas veces has intentado cambiar algo y has terminado volviendo a hacer lo mismo?

José, subiendo un sendero entre pinos

Acompañamiento grupal · Conductas adictivas y patrones repetitivos

Puede que hayas probado a controlarte, cambiar de hábitos, hacerte promesas o empezar de cero. Durante un tiempo funciona. Pero cuando regresa el malestar, el impulso o esa emoción que no sabes cómo sostener, vuelves a lo conocido.

Y entonces no solo aparece la frustración. También puede aparecer la culpa, la vergüenza, el autocastigo contigo mismo, la duda o la sensación de que siempre repites patrón.

No tienes que seguir enfrentándote a ese momento a ciegas ni recorrer el camino a solas.

Este acompañamiento grupal reúne dos cosas: personas con las que compartir el proceso y encuentros guiados en los que aprender a reconocer y trabajar los mecanismos que intervienen en aquello que quieres cambiar.

Quiero contarte mi caso

El primer contacto es privado. Hablamos antes de incorporarte a un grupo.

Sabes lo que quieres cambiar. Lo difícil es identificar y reconducir lo que ocurre justo antes de volver a repetir.

Quizá te reconozcas en alguna de estas situaciones:

  • Recurres a una conducta para sentir alivio, aunque después te encuentres peor.
  • Has conseguido estar un tiempo sin repetirla, pero cuando aparece determinado malestar vuelves al punto de partida.
  • Te propones hacerlo mejor y acabas peleándote contigo mismo cada vez que no lo consigues.
  • Intentas mantenerlo todo bajo control o buscas constantemente algo fuera que te ayude a no sentir lo que llevas dentro.
  • Has hablado de lo que te pasa o has aprendido mucho sobre ti, pero en el momento del impulso te faltan recursos para responder de otra manera.

El trabajo no consiste solo en contener la conducta. Consiste también en comprender qué sucede dentro de ti cuando vuelve a aparecer.

Yo también estuve ahí. Y sé el valor que puede tener un grupo.

Las conductas adictivas y repetitivas fueron uno de los mayores dolores de mi vida. Intentaba cambiar lo que hacía, pero durante mucho tiempo volvía a encontrarme en el mismo lugar.

Pasé por grupos en los que había personas en distintas etapas, algunas queriendo estar en recuperación y otras trabajando la recuperación. Compartir aquel espacio me ayudaba durante algún tiempo. Pero había algo que yo echaba en falta: comprender de verdad qué mecanismo se ponía en marcha cuando volvía el impulso y tener una dirección clara para trabajar con él.

En mi propio proceso tuve que mirar más adentro. Empecé a reconocer la relación que tenían mis conductas con la forma en que gestionaba —⁠o evitaba⁠— mis emociones, y con la culpa y la vergüenza que arrastraba desde niño.

Yo fui mi primer caso.

Aprender a observar esos mecanismos, dejar de luchar constantemente con lo que sentía y practicar otra forma de responder cambió profundamente mi vida.

De esa experiencia nace este acompañamiento: un espacio donde compartir el camino con personas que también están viviendo su propio proceso, aprender a reconocer los mecanismos que te mantienen atrapado y descubrir cómo empezar a responder de otra manera cuando vuelven a aparecer en tu día a día.

Un espacio para compartir. Un método para avanzar.

Escuchar a alguien que ha vivido algo parecido puede ayudarte a sentirte comprendido y menos solo. Y a veces otra persona pone palabras a algo que tú todavía no habías conseguido reconocer.

Quiero que esa cercanía forme parte del grupo. Pero también que cada encuentro tenga una dirección y que no todo termine cuando cerramos la conversación.

Una pieza del mecanismo

En cada encuentro trabajamos un tema: el impulso, la evitación emocional, la culpa, la vergüenza, el ego, la necesidad de control o la búsqueda de aprobación. No como teoría aislada, sino conectándolo con la vida real.

Experiencias que nos ayudan a reconocernos

Abrimos espacio para compartir lo que cada persona está viviendo, escuchar sin competir ni juzgar y descubrir cómo una misma pieza puede aparecer de formas diferentes.

Observar el patrón mientras ocurre

Miramos qué activa la conducta, qué sentimos, cómo interpretamos la situación y qué respuesta hemos aprendido a repetir. El objetivo es reconocer el mecanismo, no quedarnos únicamente en sus consecuencias.

Algo concreto para llevarte a tu vida

Terminamos con una observación o práctica sencilla relacionada con el tema trabajado. En los siguientes encuentros podremos volver sobre lo que hayas descubierto.

Comprender lo que te ocurre. Sentirte acompañado mientras lo trabajas. Y empezar a llevar esa comprensión a tus decisiones cotidianas.

Que el encuentro te acompañe también cuando vuelves a tu vida.

Quiero que encuentres comprensión y apoyo durante los encuentros, pero también que puedas llevarte herramientas para afrontar de otra manera lo que sucede fuera del grupo.

A través del trabajo compartido puedes empezar a:

  • Reconocer antes qué situaciones, pensamientos o emociones suelen activar tus patrones.
  • Poner palabras a experiencias que hasta ahora vivías con culpa o en silencio.
  • Escuchar otras perspectivas y descubrir que no eres el único que se enfrenta a determinadas dificultades.
  • Practicar una relación menos reactiva con lo que sientes, sin exigirte resultados perfectos.
  • Sostener tu compromiso personal con un espacio de continuidad y un trabajo que puedas aplicar a tu día a día.

El objetivo no es salir de cada encuentro con una solución mágica. Es que cada vez tengas más claridad sobre lo que te sucede y más recursos para responder de otra manera.

Puede encajar contigo si…

  • Hay una conducta adictiva o repetitiva que quieres cambiar y sientes que intentarlo solo te está costando.
  • Quieres algo más que hablar de lo que te pasa: te interesa comprender el mecanismo y llevar ese aprendizaje a tu vida.
  • Crees que escuchar otras experiencias puede ayudarte a reconocer aspectos de la tuya.
  • Buscas un espacio guiado, con respeto, donde compartir a tu ritmo y asumir un compromiso activo con tu proceso.

No necesitas tener todas las respuestas ni encontrarte en el mismo punto que otras personas para escribirme. Primero hablamos de tu situación.

Primero hablamos. El primer paso es personal.

  1. Me escribes en privado

    Me cuentas qué estás viviendo, qué te gustaría cambiar y qué te atrae de esta modalidad. No necesitas tenerlo todo claro.

  2. Hablamos

    Quiero escucharte, explicarte mi enfoque y conocer qué necesitas antes de plantearte la participación en un grupo.

  3. Te explico

    Hablaremos con calma, te contaré cómo son los encuentros y veremos si este es el espacio que necesitas en este momento.

  4. Tú decides

    Escribirme no te compromete a nada. Y si el acompañamiento grupal no es lo apropiado para ti en ese momento, te lo diré con claridad.

Quiero hablar con José

Preguntas frecuentes

¿Necesito tener una adicción para participar?

No. El enfoque está centrado en las conductas adictivas y los patrones repetitivos que quieres cambiar. También podemos hablar de otras conductas o respuestas que se repiten y te hacen sufrir. En la conversación previa veremos qué grupo es adecuado para lo que estás viviendo.

¿Y si suelo recaer en lo mismo siempre y parece que no aprendo?

No doy por hecho que todas las personas estén en el mismo momento. Yo mismo participé en grupos con personas que se encontraban en etapas diferentes. Hablaremos de tu situación y de qué apoyo necesitas.

¿Tendré que contar mis problemas delante de desconocidos?

Puedes empezar escuchando y participar a tu ritmo. Trabajamos con normas de respeto y discreción, explicando antes de comenzar cada sesión los límites de la privacidad propios de cualquier grupo.

¿En qué se diferencia de la comunidad?

La comunidad es un espacio abierto para compartir contenidos y reflexiones. En el acompañamiento grupal hay encuentros guiados por mí, con temas concretos, trabajo sobre experiencias reales y prácticas para llevar lo aprendido a tu día a día.

¿Son clases o hay espacio para compartir?

Ambas cosas forman parte del encuentro. Presento una pieza del mecanismo y después la trabajamos a partir de situaciones y experiencias reales. No es un curso de lecciones consecutivas ni un espacio en el que solo nos reunimos para contar lo que nos ha pasado.

Puedes empezar por contarme qué estás viviendo.

Si llevas tiempo intentando abandonar una conducta o cambiar un patrón y quieres conocer el acompañamiento grupal, escríbeme.

No necesitas explicar perfectamente tu historia ni saber todavía si esta es tu modalidad.

Te escucho primero en privado. Después hablamos de cómo puedo acompañarte y de las opciones disponibles.

José, leyendo en su ordenador

Lo leo yo. Te contesto yo.

También puedes escribirme por:

Instagram WhatsApp